lunes, 7 de diciembre de 2009

Mercantilismo y fisiocracia

EL MERCANTILISMO (Continuación)

La política mercantilista de Colbert va a ligar la economía al fomento del sector industrial: producir mucho para atraer hacia Francia el mayor volumen posible de oro y plata[1]. El proteccionismo de la monarquía francesa y la financiación estatal conlleva, a su vez, una política de privilegios fiscales y la creación de empresas de intervención pública, que coloca a Francia como ejemplo de autarquía económica[2]. Los grandes nombres de este pceríodo son Lafeemas, Montchetien y, por encima de todos, Colbert.
Estos hombres de estado se preocupan por cuestiones prácticas antes que morales o teóricas y su pensamiento va a depender mucho de las conjeturas; es decir, intentaban aportar soluciones ante un determinado problema. En otras palabras, es esta una política económica netamente conservadora, cuyas características principales son:
- autosuficiencia económica
- industria
- poblacionismo

Acorde con su planteamiento proteccionista, la política económica francesa consideraba el comercio como un juego de suma cero[3]. Había que poner barreras a la importación de manufacturas así a la exportación de materia prima. Por tanto, el pensamiento mercantilista de la monarquía de Luis XVI es claramente intervensionista.

Mientras tanto, en Holanda muestra gran interés por el comercio al tiempo que defiende un proteccionismo mucho más moderado que Francia, y su atención gira en torno a las prácticas bursátiles[4] (comercio y finanzas). Tan es así, que la primera bolsa de valores se crea en Ámsterdam en 1609, mientras que Joseph de la Vega redacta su obra Confusión de confusiones, el primer tratado sobre operaciones bursátiles en el que describe, desde una perspectiva ética, la práctica usurera: qué es usura y qué se puede considerar que no es usura).
Un autor fundamental es Hugo Grotius, eminente jurista de la época y que mostró su interés por el comercio en su De mare liberum, donde defiende la libertad de comercio en aguas internacionales. Es una defensa del libre comercio y su pensamiento se inserta en las negociaciones por el derecho de las naciones a comerciar libremente. Discurso este que interesa sobremanera y refleja los intereses generales de los Países Bajos y, en particular, de Holanda.


Frente al mercantilismo, la fisiocracia es una escuela de pensamiento económico que tiene el trabajo de la tierra como el principal factor de riqueza del hombre. La fisiocracia se identifica con el siglo XVIII y toma todo su sentido si se asocia al período de la Ilustración. En concreto, los fisiócratas buscan entender de qué modo los recursos naturales de la tierra pueden llegar a todos los segmentos de la población. El tema agronómico va a tener una gran importancia en las preocupaciones y en la visión de progreso que defiende la Ilustración.

Ya a partir de 1693, Francia va a tener una política renqueante. La política económica de Colbert había puesto todo su énfasis en la industria. Posteriormente, sin embargo, su interés gira hacia la agricultura. Los enciclopedistas de la Ilustración se interesarán por los temas de corte agrícola, considerando que el actor primario es el agricultor y otorgando un papel subsidiario al comerciante.
El concepto de ‘producto neto’ prevalece en el siglo XVIII, especialmente en Francia y se extenderá a otros países del entorno europeo. El sector primario de la tierra como elemento fundamental del pensamiento económico ilustrado explica por qué no es casual que naciera en Francia, ya que este país daba mucha importancia a los terratenientes en consonancia con aquella visión optimista de la Naturaleza que prevalecía en la Ilustración[5].

Se destacan dos ideas principales:
a) Concepto dinámico de la riqueza: la agricultura genera riqueza. En consonancia con el ideal de la naturaleza de la Ilustración, el pensamiento económico de la época se ve afectando por él.
b) Política de ‘laissez faire, laissez passer’, donde la riqueza se conceptúa en términos de producto neto

La riqueza generada a partir del cultivo de la tierra tenía que llegar al resto de la sociedad mediante la libertad de comercio. De la mano de Adam Smith, los fisiócratas vana pasar a la historia del pensamiento económico como sinónimo de la economía liberal. En este contexto socio-económico, la jerarquía es la siguiente:
1. Propietarios: aquellos que poseen las tierras y, por tanto, se les considera como ‘alma mater’ de la comunidad. (Agricultura)
2. Artesanos (Industria)
3. Comerciantes y financieros (Comercio/Finanzas)

Los artesanos, así como los comerciantes y financieros, eran considerados una clase estéril que no generaba riquezas[6]. Este orden va acompañado de un tipo de fiscalidad que beneficia al Estado mediante el ‘impuesto único’[7]: idea de utilidad pública muy propia de todo el siglo XVIII. La defensa del impuesto único va a crear problemas con la nobleza, muchos de los cuales eran terratenientes que veían con preocupación como este nueva forma de fiscalidad gravaba el impuesto directo de sus grandes propiedades. También en España, siguiendo las ideas fisiócratas, el Marqués de la Ensenada impone el catastro[8] (1749) como un impuesto único y progresivo.

Algunas de las lagunas del pensamiento económico de los fisiócratas radica en su concepto del precio. Para ellos, el precio sólo debía cubrir los costos de la materia prima desatendiendo tanto el tema de los precios como el de los salarios. A su vez, su sistema de análisis teórico es presentado como un sistema de carácter científico. Entre los teóricos del pensamiento fisiócrata destacan:
- F. Quesnay (1694-1774). Economista francés y naturalista de formación. Ejerció la medicina y colaboró en la Enciclopedia de Diderot y D’Alembert con artículos de tema económico y filosófico. Su obra Tableau économique (1758), a la que más tarde añadió un Análisis divulgativo, le hace aparecer como el gran teórico de la fisiocracia.
- A.R. Jacques Turgot. Fue ministro de Finanzas de Luis XVI. Escribió varias obras de teoría económica como Reflexiones sobre la formación y distribución de la riqueza (1766) o Sobre la libertad en el comercio de grano (1770)
- P. de Point de Nemours, Trabó amistad con Turgot y se convirtió en uno de los principales difusores de la fisiocracia





[1] El producto de la producción con destino a su intercambio en un mercado exterior, lo más amplio posible, permitiría obtener un saldo favorable en la balanza comercial. Ello posibilitaría la entrada de metales preciosos y el consiguiente aumento de la riqueza nacional.
[2] Sistema económico, según el cual una nación debe ser capaz de abastecerse a sí misma y solucionar todas sus necesidades mediante un mínimo de intercambios comerciales con el exterior y, por lo tanto, sin ayuda de capital extranjero. Es un tipo de economía cerrada
[3] El concepto fue desarrollado en la Teoría de juegos, por lo que a menudo a las situaciones de suma cero se les llama "juegos de suma cero". Suma cero describe una situación en la que la ganancia o pérdida de un participante se equilibra con exactitud con las pérdidas o ganancias de los otros participantes. Se llama así; porque si se suma el total de las ganancias de los participantes y se resta las pérdidas totales el resultado es cero.
[4] No se trata ya del tipo de mercancías visibles o físicas. La especulación bursátil acarrea la compra-venta de acciones y obligaciones (bolsas de títulos), o grandes cantidades de materia prima de las que no se ve rastro alguno de su mercancía. El primer mercado de valores moderno fue el de la ciudad holandesa de Amberes, creado en 1531.
[5] La fórmula que define es que el producto neto es igual al producto bruto menos los costes de producción. El pensamiento de la Ilustración veía en la agricultura el mejor ejemplo de dicho concepto, debido a que produce un volumen de bienes mayor a lo necesario en la cosecha de semillas y el subsiguiente mantenimiento de los agricultores.
[6] Según Quesnay, las demás ramas de la economía sólo añadían utilidad a los elementos preexistentes en la Naturaleza, modificando su estructura. Calificó de estériles al comercio y a la industria, ya que no eran capaces de generar más valor que el valor del trabajo.
[7] Imposición sobre la propiedad que transfiriese la renta de los mismos al Estado para que éste la distribuyese según el interés público.El impuesto único sería un impuesto que gravase la agricultura, ganadería, minas, las actividades que generen producto neto y se prescindiría del resto de los impuestos. Es una idea que se basa en la simplificación fiscal, y tuvo bastante influencia en toda Europa. Se le asignaba la calificación de impuesto único ya que presuponía la progresiva y gradual desaparición de todos los demás
[8] http://pares.mcu.es/Catastro/servlets/ServletController?accion=2&opcion=40: El Catastro de Ensenada fue el paso previo a una reforma fiscal, que no se llevó a efecto, cuyo propósito era simplificar las vigentes y complicadas rentas provinciales y sustituirlas por una Única Contribución "a proporción de lo que cada uno tiene, con equidad y justicia

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