domingo, 7 de febrero de 2010

HACIA UNA HISTORIA DE IDA Y VUELTA


En este tiempo apoteósico de exámenes me permito interrumpir vuestras ocupadas mentes para compartir con vosotros un artículo publicado el pasado sábado en EL PAÍS sobre John Elliott. Sin nada más que añadir:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/historia/ida/vuelta/elpepicul/20100206elpepicul_1/Tes

Nicolás Pozo

lunes, 25 de enero de 2010

LAS REVOLUCIONES INGLESAS



Debido a la referencia la pasada semana a las Revoluciones Inglesas he considerado apropiado añadir una entrada con un breve repaso por este acontecimiento para tratar de explicar el fortalecimiento del parlamento y de la gentry.

Debemos comenzar este análisis refiriéndonos al cambio dinástico. En 1603 muere Isabel I Tudor sin descendencia, lo cual supone la llegada de los Estuardo, quienes reinaban en Escocia, a la corona inglesa.

Jacobo I Estuardo fue el primero de la nueva dinastía y, si bien su reinado estuvo salpicado por algunos incidentes con el Parlamento, supo mantener a raya su carácter absolutista negociando y en ocasiones cediendo ante el Parlamento. Cuando muera en 1625 será su hijo Carlos I Estuardo quién le suceda.

Si su padre había sabido negociar con el Parlamento Carlos I se mostrará mucho más absolutista y sus prácticas le llevaran al enfrentamiento directo con el Parlamento, a una guerra y a su propia ejecución.

Tras unos primeros tres años, marcados por los fracasos militares y en las negociaciones con Francia e Inglaterra, en 1628 Carlos I se enfrentará al primer asalto contra su autoridad. Convocado el Parlamento para tratar el probema económico, los parlamentarios se enfrentarán al rey y a su abuso del poder, exigiéndole la firma de la Petición de Derechos[1] , algo a lo que inicialmente el monarca se negaría, pero finalmente se ve obligado a aceptar para obtener el dinero que necesitaba.

Además en este mismo año es asesinado el duque de Buckingham, lo que supondrá para el rey la pérdida de su principal aliado, consejero y apoyo.

Los enfrentamientos con el Parlamento por suestiones económicas llegarían a tal punto que el rey disolvería al mismo y gobernaría durante once años sin él. Durante este periódo Carlos I tuvo que apoyarse en el conde de Strafford, quien le ayudaría a obtener todos los recursos económicos necesarios sin tener que convocar el Parlamento. Para ello recurrirían a antiguas leyes y derechos feudales del rey.

Sin embargo a pesar de la forzosa paz con Francia y España para minimizar gastos, Carlos I se enfrentó a un problema dentro de sus propias fronteras. Las intenciones de su política religiosa de crear un episcopado y extender en Escocia el Prayer Book, llevarían a la reaparición de la Covenant y al levantamiento en armas de los escoceses, que pretendían llegar hasta el rey en Londres. Este levantamiento en armas fue posible porque en Escocia la nobleza y la Gentry no estaban desmilitarizadas y en 1638 pudieron organizarse.

En esta situación el rey se vio obligado en 1640 a convocar el parlamento para conseguir más recursos, que le permitiesen formar un ejército y frenar a los escoceses, algo que le estaba resultando muy difícil, sin embargo el Parlamento preferirá discutir sobre los largos once años de abuso del monarca y Carlos I se verá obligado a disolverlo. Este es el llamado Parlamento Corto[2].

La derrota y la revuelta irlandesa obligarán al rey a convocar de nuevo el Parlamento[3] para obtener más recursos, sin embargo de nuevo se encontrará con su oposición y una serie de recriminaciones. El rey se encontraba asfixiado económicamente y deberá ir cediendo a las peticiones del Parlamento, entre ellas la ejecución de Strafford y de Laud, obispo de Canterbury.

Si la brecha era evidente, se acentuará cuando el rey entre con sus hombres armados en el parlamento para detener a una serie de parlamentarios que conspiraban contra la reina, católica. La consecuencia será la marcha del rey al norte, donde prepararía un ejército para enfrentarse al Parlamento. Hay que destacar la importante oposición al rey desde la gentry, quienes habían visto mermadas sus posibilidades por la política impositiva de Carlos I.

Las derrotas se sucederán entre los realistas y Carlos I optará por rendirse a los escoceses, quienes a cambio de una suma de dinero le venden al Parlamento, quienes (después de haberle pedido que elevara una súplica de perdón en varias ocasiones y ante la negativa rotunda del monarca absoluto) le decapitaron el 30 de enero de 1649.

Vendrá ahora un periodo liderado por Cromwell, conocido como la república inglesa. Aunque ciertamente Oliver Cromwell ejerció su poder de manera similar a la de un monarca, y aunque pretendió algunas reformas fracasaron . A su muerte en 1659 y tras la renuncia en 1660 de su hijo al cargo. Se reunirá un Parlamento de mayoría monárquica que traerá de vuelta al hijo de Carlos I: Carlos II.

Carlos II actuaría en la línea de su abuelo Jacobo I, y a pesar de sus convicciones y sentido absolutista, tendría en consideración las necesidades del estado. Durante su reinado otorgaría ciertos derechos civiles, como el Habeas Corpus.

Estuvo apoyado por los Tories en el Parlamento, no así por los Whig[4], quienes rechazarían al hermano del monarca, el duque de York como heredero al trono debido a su profundo catolicismo. Finalmente y a la muerte del rey sin descendencia en 1685 le sucede su hermano Jacobo duque de York.

Jacobo II era de un carácter mucho más autoritario y derogará algunos de los derechos promulgados por su hermano. Sin embargo inicialmente no hubo un especial rechazo a su gobierno, no obstante será la cuestión religiosa lo que precipite su caída y de comienzo a la Segunda Revolución Inglesa.

Su convicción católica le llevaría a bautizar a su hijo y a colocar obispos católicos en puestos de importancia. Estas acciones le ganarían la oposición incluso entre los Tories. Ante esta situación el Parlamento (incluidos los Tories), temiendo una dinastía católica, se plantea deponer al rey.

Finalmente en 1688 los nobles ingleses protestantes se ponen en contacto con Guillermo de Orange, Estatúder de Holanda y marido de María, hija de Jacobo II. Guillermo, quien tenía fama de anti-absolutista y anti-católico, aceptará la propuesta y se dirigirá a Inglaterra con una flota y un ejército. Cuando desembarque los protestantes, incluida Ana, la otra hija de Jacobo II se unirán a su causa. Jacobo II se verá acorralado y sin opciones, lo que le obliga a huir a Fracia, culmina así la Segunda Revolución Inglesa, que pone fin al absolutismo en Inglaterra y se ganó el nombre de La Revolución Gloriosa.

El absentismo de Guillermo de Orange, debido a sus asuntos en Holanda, fortalecerán la posición del Parlamento y su autonomía.

Para concluir, y enlazando un poco con lo comentado hoy en clase sobre la falta de modelos de la nueva historiografía, debido al gran relativismo, me gustaría plantear la cuestión de que quizás estas tempranas revoluciones inglesas sean, en parte, motivo de su desarrollo.

Como sabemos el resto de Europa vivirá sus revoluciones en el XVIII, y en algunas zonas de Europa persistirá el absolutismo hasta el XIX. Mientras tanto Inglaterra celebro su revolución en el siglo XVII, lo que le pone en clara ventaja respecto a los demás, pues es un paso que ya ha dado, y no es un paso pequeño, pues el absolutismo es freno para muchas reformas.

Volviendo a lo hablado en clase hoy: Los modelos están bien como referencia, pero solo como eso. Despues hay que corregirlos y adaptarlos al caso concreto. Ya que no en toda Europa hay un régimen Parlamentarista en el siglo XVII, ni una gentry que permite la permeabilidad social, ni un anglicanismo que tuvo como consecuencia la temprana desamortización en el siglo XVI … Tampoco en toda Europa puede producirse una revolución industrial como la inglesa.

Marcar una línea del parlamentarismo a la revolución inglesa es muy arriesgado y aunque pueda parecerlo no lo pretendo. Pero si creo que es un importante factor a tener en cuenta, como Inglaterra alcanza este sistema de forma tan temprana y controlada. Para los acontecimientos que vienen después, y que en el resto de Europa se vivirán más tarde y con distinta intensidad.




Nicolás Pozo

MILLER, J. The Stuarts. Hambledon Continuum. London, 2006
PHILLIPS, C. Kings and Queens of Britain. Hermes House. London, 2008
WOODWARD, E. Historia de Inglaterra. Alianza Editorial. Madrid, 1984.





[1] Una serie de medidas que restringían el poder real e impedía la carga fiscal sin aprobación parlamentaria entre otras cosas.
[2] De abril a mayo de 1640.
[3] Conocido como el Parlamento Largo, de 1640 a 1660, debido a que solo podía disolverse por la unanimidad de los parlamentarios.
[4] Disidentes del rey, puritanos, burgueses, con una ideología más liberal

miércoles, 20 de enero de 2010

EL COMERCIO EN LA EDAD MODERNA: EL ÁMBITO ATLÁNTICO

 

RUTA: SEVILLA-ACAPULCO-MANILA

Uno de los sectores económicos más importantes de la Edad Moderna,  fue el comercio. Podemos dividir, de grosso modo, en tres las grandes áreas donde se desarrollaba la actividad mercantil del viejo mundo: El área Báltica, el área Mediterránea y el ámbito Atlántico. Todas sufrieron importantes transformaciones y mantuvieron una intensa actividad durante los siglos modernos; sin embargo, por su complejidad, por su extensión, por su espectacularidad, y sobretodo por el alcance que suponía para la economía mundial, podemos afirmar que el comercio atlántico fue uno de los sectores más dinámicos de la economía moderna.

RUTA: SEVILLA-ACAPULCO-MANILA

¿Porque un buen numero de historiadores destacan la importancia del comercio "transoceánico", frente a otros espacios geográficos? ¿No podría haber sido acaso, el Mediterráneo con sus siglos y siglos de existencia y de mayor tradición mercantil, el llamado a ser el gran protagonista de esta actividad económica en la Edad moderna? ¿Qué motivo el gran esfuerzo y la gran movilización de hombres y mercancías, a través de rutas tan largas, costosas y peligrosas, siendo ya bien conocidas, los limites de la actividad debido a las múltiples trabas políticas, económicas, logísticas, etc.? ¿Fueron realmente significativas, todas estas cuestiones para el conjunto de la vida económica de las sociedades modernas?

Tampoco, debemos pensar que el comercio Mediterráneo era inexistente y que había desaparecido por culpa del comercio transoceánico. Mas bien podemos hablar de un desplazamiento del protagonismo comercial que no por ello quita el papel importante que representaba el mediterráneo, no solo ya desde un punto de vista económico, sino también cultural. Recordaba Joseph Pérez las ideas de Pierre Chaunu, cuando éste hablaba de los descubrimientos del siglo XV, indicando que estos habían sido motivados por el:

encuentro y la colaboración de dos culturas: la mediterránea que aporta sus tradiciones, sus necesidades y exigencias (Génova, más que Venecia, Andalucía) y la atlántica con la experiencia de los pescadores de Portugal, Galicia y el Cantábrico[1]

A pesar de lo muy llamativo que nos puede resultar esta cuestión, no debemos pensar que el comercio transoceánico se convirtió en exclusiva en el gran motor económico que tiraba del carro de la industria. Todo lo contrario, las mercancías que llegaban a los grandes puertos, donde se aglomeraban gran cantidad de navíos con la vista puesta en el atlántico, eran apenas un mínimo de lo que se producía. Recordemos que buena parte de la producción, estaba dedicada al autoconsumo, otra parte mucho menos importante iba a parar al comercio local y regional, y el restante, bastante poco, tenía como destino, el comercio nacional e internacional[2]. 

Vicente Algueró sostiene, que está actividad era capaz de generar "las mayores perspectivas de inversión y beneficios"[3], dado que los productos que allí se comerciaban eran de tan alto valor, que se podía esperar de ellos grandes ganancias. Sin embargo, el recurso al monopolio del comercio indiano, por parte de la monarquía hispánica, no le supuso tales beneficios, ya que gran parte del capital que lo controlaba era extranjero, relegando el papel de la corona castellana a la de intermediaria. No es de extrañar, por ello, que puertos de gran importancia como el de Sevilla, estuviera controlado por el capital genovés[4].

El Archivo de Indias de Sevilla, situado en la antigua Casa de la Lonja de Mercaderes construida en el siglo XVI.

A pesar de la experiencia de los comerciantes en el trafico de mercancías, la magnitud del comercio con las Indias resultaba un elemento novedoso, que hacia necesaria la creación, cuando no adaptación de los instrumentos necesarios para poder acometer la empresa. La Casa de Contratación de Sevilla, sería una de las salidas a esta situación. Ésta se ocupaba de todo cuanto fuera necesario para realizar el comercio con las Indias, tales como la preparación del viaje, la elaboración de mapas, la organización de las flotas, etc., siendo fundamental además, para el desarrollo de la ciudad hispalense, que se convertiría en el gran puerto del comercio internacional, hasta ir siendo desplazado paulatinamente por el Cadiz.[5]

 

BIBLIOGRAFIA

GONZALEZ ENCISO, Agustín [et al.] "Historia económica de la España moderna". Actas, Madrid, 1999

CERVERA DE LA CHICA, Pascual  "El puerto de Sevilla y el comercio atlántico (algunos aspectos y reflexiones)". Orbis incognitvs: avisos y legajos del Nuevo Mundo. Homenaje al profesor Luís Navarro García coord. por Fernando Navarro Antolín, Vol. 2, 2007, págs. 175-180

PEREZ, Joseph.  "El Mediterráneo en la Historia", Revista d'historia medieval, 1131-7612, Nº 6, págs. 19-32

 

 


[1] Joseph Pérez, El Mediterráneo en la Historia, Revista d'historia medieval, 1131-7612, Nº 6, 1995 p. 23

[2] Algueró. En Historia económica de la España Moderna,  Actas, Madrid, 1999. 129

[3] Ibídem 129-130

[4]Cervera de la Chica, Pascual  "El puerto de Sevilla y el comercio atlántico (algunos aspectos y reflexiones)". Orbis incognitvs: avisos y legajos del Nuevo Mundo. Homenaje al profesor Luís Navarro García coord. por Fernando Navarro Antolín, Vol. 2, 2007, p. 176-177

[5] Algueró, "Historia Económica",  p.151




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Agricultura en Inglaterra

En las clases más recientes nos ocupó el tema de la agricultura inglesa con sus consecuentes implicaciones teóricas que, como viene siendo habitual, dan pie a un nuevo debate historiográfico. En este sentido, veremos dos posiciones encontradas: por un lado los apologistas de este fenómeno en tanto que elemento clave en la sempiterna discusión sobre la transición del feudalismo al capitalismo (destaca por su interés a este respecto la obra de Kohachiro Takahashi), corriente, cómo no, encabezada por la escuela marxista inglesa; frente a esta línea tan difundida ha surgido una creciente oposición que se ha encargado de destacar los puntos flacos de la primera. Por mi parte, trataré de conducir mi discurso entre el panegírico y la diatriba, sin que ello obste para que mis consideraciones a favor o en contra de determinados argumentos se dejen entrever en momentos puntuales.


(Imagen: "Rape Threshing", 1813, de Robert Havell en New York Public Library)

El marcado carácter de excepcionalidad de la agricultura inglesa viene dado por el fenómeno de los enclosures o cercamientos. Ya adelantábamos a modo de introducción en el párrafo precedente, que la historiografía marxista alude a esta particular modalidad de tenencia de la propiedad, imbuyéndola de un recurrente determinismo, a fin de explicar el paso hacia el capitalismo, todo ello en razón a una mejora significativa de la productividad que habilita a la Gentry para invertir sus ganancias en la industria incipiente.

Los enclosures tienden a definirse dentro del marco cambiante de la agricultura de autoabastecimiento a la de mercado, especializada ésta en productos que redunden en un mayor beneficio pero que implica, no obstante, la necesidad de comprar el monto restante de artículos básicos. Una vez completada la imitación del modelo holandés, como señala Feliu i Montfort, la siguiente etapa se caracteriza por el cambio estructural obrado por las enclosures, definido por:

“1. La preocupación por el progreso agrario, expresada en multitud de libros, panfletos y sociedades agrarias.
2. Los procesos de selección de semillas y de animales reproductores.
3. La introducción de rotaciones de cultuvos, con la inclusión de leguminosas y forrajes [...].
4. La disminución del barbecho hasta su eliminación.
5. La inversión de capitales en la mejora de los campos.”

(Feliú i Montfort, 2007; 86)

Según el autor, esto ocasionó un aumento del espacio cultivado, de los rendimientos y de la productividad. Se abría además la posibilidad de ceder las tierras al ganado cuando se hacían difíciles de trabajar y, en sentido inverso, se permitía la roturación temporal de antiguos terrenos de pasto. Con todo, el aspecto más reseñado es el de la llamada explotación convertible (convertible husbandry), referido a la evolución de tierras labradas o de pasto en función de las fluctuaciones en los precios relativos de los cereales y productos ganaderos. Pero para un correcto funcionamiento de este método eran precisas una inversión de capital considerablemente alta, una capacidad empresarial, y la posesión de fincas grandes. Es aquí cuando entra en juego la Gentry, que ya venía protagonizando ese proceso de concentración de la propiedad, fenómeno previamente catalizado al hacerse los señores con reservas importantes tras la Peste Negra. Pero como bien sabemos, el episodio más reciente e importante de concentración de la propiedad es el que pretendemos analizar, el enclosure, que supone “la eliminación de la agricultura tradicional, comunitaria, encaminada al autoabastecimiento y a producir todo aquello que la comunidad pudiese necesitar, tanto a través de tierras cultivables de propiedad individual como de las tierras comunales, y su sustitución por la agricultura capitalista, como de explotaciones cerradas [...] de propiedad absoluta y de explotación sin constricciones.” (Feliu i Montfort, 2007; 87).

Feliu destaca además 4 tipos diferentes de enclosure, pormenorizados por orden de aparición aunque advirtiendo que en muchas ocasiones coexistieron: Señorial, tras la Peste Negra y la Reforma anglicana fundamentalmente; Particular, entre propietarios de parcelas contiguas; Voluntaria, por parte de la comunidad del pueblo; Parlamentaria, la más conspicua, incrementando al máximo las diferencias estructurales de la propiedad.

Por su parte, Mark Overton se encarga de recordar que los historiadores de la economía de la primera mitad del siglo XX distinguían 2 períodos más amplios de cercamientos, “Tudor enclosures (covering the late fifteenth and the sixteenth centuries) and parliamentary enclosures of the eighteenth and nineteenth centuries” (Overton, 1996; 148). En la obra citada, invoca también las revisiones cronológicas que refería Feliu, centrándose a su vez en las parlamentarias, que lógicamente resultan ser las mejor documentadas. Además, proporciona una gran cantidad de datos tabulados y cartografiados que considero muy útiles a la hora de acompañar las explicaciones. Buen ejemplo de ello, y de especial pragmatismo en lo relativo a nuestro tema, son los siguientes mapas que muestran la superficie de los open-fields en torno a los años 1600 (a) y 1700 (b) respectivamente.


(Fuente: Overton, 1996; 151)

Con ello podemos formarnos una idea lo bastante precisa de cómo el sistema de enclosures gana progresivamente terreno a los open-fields, particularmente en la parte más oriental de la isla, donde la predominancia de estos era abrumadora. Pero para una interpretación correcta de la fuente, debemos tener en cuenta que muchas partes de Inglaterra no experimentaron el proceso de cercado en la Edad Moderna debido a que en 1500 alrededor del 45% del país ya lo estaba. A esto me gustaría añadir algunas cifras muy reveladoras en relación al cambio operado en el siglo XVII, tomando como paradigma los casos de Durham y Leicestershire:


(Fuente: Overton, 1996; 149)

Overton realiza una advertencia final tras indicar que las diferencias regionales fueron significativas a efectos cronológicos y es que, en muchos casos, las fechas dadas antes del año 1800 no pueden ser consideradas del todo fiables. Hay que decir también que a pesar de que el cambio más violento se dio en el XVII, hay pleno consenso al designar el enclosure parlamentario como el más importante por la convulsión estructural que implicaba.

Pero evidentemente, no todas las interpretaciones muestran el enclosure como un sistema tan benigno, y sus detractores se cuentan desde su mismo surgimiento entre algunos de sus coetáneos. El clérigo John Rous, cronista e historiador, sostuvo su particular cruzada en el siglo XV. Su propósito, arguye Antonia Gransden, “was not only to stimulate opinion against enclosures and shame the enclosures into reptance, but also to persuade the king to remedy the evil by legislation.” (Gransden, 1996; 317). Pero las críticas no son exclusivamente de carácter visceral, existen otras más guiadas por la razón que por la intuición, sobre todo en un ámbito más reciente y en la línea de oposición a la historiografía marxista acerca de la cual dábamos unas pinceladas al comienzo del presente escrito.

Robert C. Allen, es categórico al desdeñar los enclosures como elemento generador de un aumento de la productividad, denunciando que se ha efectuado una asociación gratuita y, por ende, inválida, que da como resultado la ascensión a nivel sintomático del enclosure en un contexto de despegue económico. Si, como él dice, “the yield figures show that open field villages had accomplished almost all of the productivity growth achieved by enclosed villages [and] the studies of yields correlate well with the aggregate estimates of output increase, which show negligible growth during the period of parliamentary enclosures” (Allen, 2005; 27), entonces se colegirá necesariamente que el enclosure por sí solo poco tuvo que ver en dicho incremento. En su lugar, Allen propone las innovaciones técnicas como principal motor de cambio, algo en lo que coincide Daunton, quien sugiere que ambos elementos son agentes causantes que participan del aumento de los rendimientos.


BIBLIOGRAFÍA

Allen, R. C. “Landlords and Economic Development in England, 1450-1800” en: Janssens, Paul y Yun Casalilla, Bartolomé, (eds.) European Aristocracies and Colonial Elites, Ashgate Publishing, Burlington, 2005, pp. 25-37.

Feliu i Montfort, Gaspar, Introducción a la Historia Económica Mundial, Universidad de Valencia, Valencia, 2007.

Gransden, Antonia, Historical Writing in England: c. 1307 to the early sixteenth century‎, Routledge, London, 1996

Kohachiro Takahashi, Del Feudalismo al Capitalismo. Problemas de la Transición, Barcelona, Ed. Crítica, 1986

Overton, Mark, Agricultural Revolution in England: the transformation of the agrarian economy 1500-1850, Cambridge University Press, Cambridge, 1996

lunes, 18 de enero de 2010

MEMORIA DE GRUPO

Encontrándonos ya en las ultimas semanas de clase, los recientes días han servido de reflexión personal de cada uno de los integrantes del grupo, de cara a la redacción y finalización del trabajo personal, quedando pendiente aun, las ultimas reuniones para abordar cuestiones relativas a la articulación del cuerpo del trabajo y las conclusiones finales a las que nos ha llevado estos meses de estudio sobre los Modos de Producción Industrial en la Edad Moderna.

Podemos afirmar de forma general en cuanto a la bibliografía que la búsqueda de información y de material ha terminado ya hace algunas semanas, limitándonos en estos últimos días a la valoración e interpretación de los datos obtenidos. A continuación resumiré brevemente, algunas ideas que han ido surgiendo de manera individual, en esta etapa final del trabajo de la asignatura de Historia Moderna:

Adrián
En su estudio, Adrián indicaba la necesidad de una relectura sobre los modos de producción de la industria moderna. Hace hincapié también en el amplio debate del paso del feudalismo al capitalismo, y aborda el papel del verlagsystem en el fenómeno preindustrial, destacando en ello las tesis de Mendels sobre la proto-industrialización.

Antonio
Habiendo terminado ya la parte que le correspondía. Antonio nos resumía brevemente el trabajo que desarrolló. Su aportación sobre las “fabricas” dentro de los modos de producción en la Edad Moderna, está estructurado en dos partes importantes. En el primero realiza un enfoque de las prácticas fabriles francesas, resaltando el papel jugado por Colbert y sus prácticas mercantilistas. Y en la segunda parte, hace una revisión de la actividad fabril en Inglaterra, a finales del XVII inicios del XVIII, pero remontándose además a los inicios de la política económica inglesa de la Edad Moderna, abordando aspectos de relevancia para comprender procesos económicos muy posteriores, pero que tendrán sus orígenes en estos momentos, tales como los Enclosures.

Nicolás
Como hemos ido conociendo durante las sesiones de trabajo de grupo, Nicolás se vio desde un principio limitado por la escasa bibliografía relativa a los Modos de producción en el caso holandés, pero que afortunadamente ha ido superando gracias a sus conocimientos de inglés, ya que con ello ha podido recurrir a material no disponible en español. Gracias a ello ha ido desarrollando algunas ideas, que a continuación presento muy brevemente:
• Las migraciones religiosas a Holanda, procedentes de otros estados favoreció el desarrollo de su industria, ya que no solo trajeron capital, sino también técnica.
• Las innovaciones en el sistema financiaron también fueron un aliciente de importancia para la producción industrial.
• Existencia de una fuerte interconexión entre el urbanismo, el comercio y la industria.

Dario

Las definiciones para el termino gremio revisadas, limitaban la interpretación del fenómeno corporativo, sobretodo al mundo hispánico, ya que aunque esta misma realidad se podía encontrar en otros territorios, existe una gran cantidad de términos en otros idiomas que explican muchas otras realidades con características propias, que no estan necesariamente presentes en todos lados, como afirma Emile de Coornaert en su “Les Corporations en France avant 1789”:

"Il a pris la place, dans les écrits d´hier et d´aujourd`hui, des vieux mots qui ont, avant lui, désigné les groupements professionnels : confrérie, charité, fraternité, ghilde, hanse, métier, collège, communauté, corps de communauté, corps de métier, maîtrisse, jurande, sans compter les noms regionaux ou locaux"

Otra de las ideas con la que me ido tropezando en mas de una vez, es que muchas de las restricciones e impedimentos que los gremios ponían a las mujeres para obstaculizar su trabajo, era motivado, no por una actitud de “conservadurismo”, sino mas bien por la competencia que suponía la mujer para maestros y oficiales.(Schultz, Historia Económica de Europa, 107)

miércoles, 13 de enero de 2010

Agricultura en la Edad Moderna y el debate en torno a la decadencia española



En esta nueva entrada realizaré un breve repaso del temario impartido sobre la agricultura en la Edad Moderna derivando en una humilde reflexión sobre la decadencia española en el siglo XVII que permitirá ampliar y consolidar los conocimientos adquiridos.


(Imagen: The Harvesters,1565, de Pieter Bruegel; Metropolitan Museum of Art, New York)

En clase se señalaron las características, a juicio del profesor, más conspicuas de la agricultura en este período, entre las cuales figuran la limitación física en las posibilidades de expansión de otros cultivos; la tendencia al monocultivo, con la polarización cerealística que ello conlleva; el escaso desarrollo tecnológico, en materia de abonos por ejemplo; y el estrecho vínculo existente entre las oscilaciones demográficas y las de producción. Todos estos elementos desembocaron en un fenómeno tan significativo como es la incorporación de la agricultura en un incipiente sistema capitalista, de la mano de un progresivo proceso de monetarización que permite la transición hacia una mentalidad que se configure en términos de mercado.

En aras de ilustrar este ejemplo, la explicación vino acompañada de un trabajo conjunto de Prados y Nogal titulado "La Decadenza Spagnola nell'etá Moderna", que versaba acerca de dicha idea, relativizándola. El estudio es tan brillante como oportuno, dada la carencia de cuantificación que no ha podido menos que condicionar el escaso conocimiento sobre la actuación macroeconómica de España durante los siglos XVI y XVII. Algunos de los interrogantes que abre pueden expresarse del siguiente modo: ¿Hubo un declive o un mantenimiento? ¿Fue éste absoluto o relativo respecto a otras naciones europeas? ¿Fue acaso posible para uno de los países más pobres de Europa - según el ideario tradicional - disfrutar de los salarios más altos del continente y conservar un papel de potencia internacional primaria durante tres siglos? Estas y otras cuestiones se plantean y se tratan de resolver apoyándose en datos firmes de salarios, tendencias demográficas y ritmos de urbanización a un nivel tanto regional como nacional. Autores como Luiten van Zanden o B. Yun coinciden en calificar la situación de España en términos de mantenimiento: "According to the 'minimum' interpretation, the estimates are a reflection of the view held by experts on the long-term development [...]In the case of Spain - where recent years have seen a great deal of innovative quantitative research on the early modern economy - this view seems sound." (Luiten, 2001; 78) En esta línea de pensamiento se nos presentaron otros autores como Fernández Albaladejo, con su obra La Crisis de la Monarquía en que niega la existencia de una crisis generalizada, sin que ello implique un rechazo taxativo al concepto de decadencia; o J. de Vries, quien incluye en la obra de H. Schmal "Patterns of European urbanisation since 1500" un capítulo titulado "Patterns of Urbanization in Pre-industrial Europe, 1500-1800" en el que denuncia la grave omisión incurrida por la mayoría de estudios basados en censos que no tienen en consideración las ciudades de menos de 10.000 habitantes, particularmente para los casos de Francia y España. En la tabla anexa, extraída de dicho libro, pueden apreciarse el alto número de ciudades no registradas en estos países a lo largo de estos 3 siglos, lo cual se sugiere como una laguna altamente significativa y precisa de solución.


(Fuente: Schmal, 1981; 81).

Pido disculpas por la pésima calidad de la imagen, pero baste decir que para los casos galo e hispano las cifras de esta clase de ciudades que no fueron consideradas lo suficientemente grandes o pobladas en el siglo XVI se dispara hasta más del medio centenar para ambos países, hecho que se repite en el siglo siguiente.

En el extremo opuesto a los defensores de la idea de decadencia, yendo un paso más lejos que quienes tímidamente matizan esta teoría, nos encontramos con H. Kamen, controvertido autor que escribe en 1978 para la revista británica Past&Present un artículo bajo un provocador encabezado que rezaba "The Decline of Spain: a historical myth?". Su teoría bien puede resumirse con la siguiente sentencia: "Any genuine concept of decline must postulate a rise: but Spain never rose. So-Called decline was nothing less than the operation and persistence over an extended period of basic weakness in the Spanish economy." (Kamen, 1978; 25). Para defender tan atrevida línea de pensamiento (el apelativo "atrevida" es una deferencia que me permito, frente a aquellos que prefieren tildarla de "disparatada"), Kamen argumenta que la tesis del declive se fundamenta sobre 4 pilares que, a su parecer, no pueden ser tratados más que como sofismas. Entre estas presuntas falacias se cuentan: "First, a wholly unscientific imprecision about when so-called decline commenced and when it ended [...] Secondly, wholly unrelated phenomena have been jumbled together in a fatalistic way [...] Thirdly, the reverses have been attributed uniquely to Spain [...] Forthly, there has been regular confusion between Castile and Spain." (Kamen, 1978, 48). Si bien muchas de sus llamadas de atención son acertadas, es indudablemente descabellado aventurar la inexistencia del auge español, y todo apunta a que el objetivo primordial del señor Kamen no era otro que generar una polémica muy lucrativa en tanto contribuyó a la difusión de su escrito.

BIBLIOGRAFÍA

Álvarez Nogal, Carlos y Prados de la Escosura, Leandro, "La decadenza spagnola nell’età moderna: una revisione quantitativa", en: Rivista di Storia Economica, 2006, XXII, 1, p. 59-89

Fernández Albaladejo, Pablo, Historia de España: La crisis de la monarquía, Volumen 4, Crítica, 2009

Kamen, Henry, "The Decline of Spain: a historical myth?" en: Past&Present, Nº81 (Nov. 1978) pp. 24-50.

Luiten van Zander, Jan, "Early modern economic growth: a survey of the European economy, 1500-1800" en: Roy Prak, Maarten (ed.) Early modern capitalism: economic and social change in Europe, 1400-1800, Routledge, 2001, Cambridge

Schmal, H. (ed.) "Patterns of European urbanisation since 1500" Redwood Burn, London, 1981.

viernes, 18 de diciembre de 2009

8ª Memoria de grupo

Tras dos semanas en las que no nos pudimos reunir por distintos motivos, este martes estuvimos avanzando de manera muy suscinta la evolución que han llevado los trabajos individuales que cada uno está desarrollando. Desde mi particular punto de vista tampoco parecía necesario comentar demasiado. A mi entender, como observador, quedó claro el hecho de que los trabajos en los que cada miembro del grupo anda enfrascado comienzan a dar sus frutos.

En primer lugar, Adrián manifestó que su trabajo se va a focalizar en un análisis comparativo del domestic system tomando como base los casos segoviano e inglés respectivamente durante el siglo XVII. Por otro lado, la parte introductoria la realizará a partir de sus propias investigaciones de artículos así como de otras introducciones de libros que desarrollen este tema concreto. Sobre la bobliografía que maneja, creo que ya expuso en una anterior memoria -introducida por él mismo- los títulos así como sus autores; si bien me gustarría anotar dos obras que trajo consigo el último martes:
García Sanz, Ángel, Verlagssystem y concentración productiva en la industria pañera de Segovia durante el siglo XVIII Universidad de Valladolid, 1996
Martín García, Juan José, El desarrollo de la industria textil lanera en Pradoluengo (1720-1939), tesis doctoral, Universidad de Burgos, 2005.


A continuación, le tocó el turno a Darío. Nos indicó que su labor fundamental hasta este momento se había centrado en la recogida de datos -en realidad él habló de citas- que le parecieron significativos con vistas, posteriormente, a desarrollar todo el proceso de contenido de la parte que le corresponde dentro del trabajo genral -trata el apartado relativo a los gremios- apoyándose en un análisis de aquellas citas. También nos comentó de que manera le había llamado la atención un artículo que había leído, cuyo título podría ser La mujer y el gremio, centrado en la situación de la mujer en este sector durante el período que nos toca analizar -siglos XVI-XVII-. En tercer y último lugar, quiso dejar de manifiesto de qué modo las investigaciones y lecturas que ha ido llevando a cabo le conducían a prestar su máxima atención a la situación del gremio en España, considerandolo así como el punto central de su trabajo.


Por lo que respecta a Nicolás, nos indicó que sigue centrado en el libro sobre el que va girar su trabajo de la industria en Holanda, cuyo título es First Economy Modern, escrito por Jan de Vries. Por lo leído hasta el momento, Nico nos señaló la dependencia económica que Holanda tenía de la subsiguiente demanda de construcción de barcos. Ello es debido a que la industria naviera holandesa contribuyó a la dominación económica de su comercio con un aumento exportador a otros países. Holanda, según las lecturas de Nico, pasa de ser importador de sal ya refinada a convertirse en exportador de esa misma sal. Esto trae como consecuencia la generación de empleos gracias al intercambio comercial con las colonias. Finalizó nuestro compañero con dos apuntes muy concisos: la importancia económica que tiene el sector agrario y comercial en las ciudades del norte -principalmente Amsterdam-. mientras que en las ciudades del sur de Holanda el sector prioritario se encuentra en la industria.



Por mi parte, como observador me dediqué a escuchar y a tomar apuntes sin anticipar nada de la mi parte correspondiente en el trabajo colectivo. Mi estudio se ocupa de la fábrica -más en concreto de las fábricas reales inauguradas por Colbert en Francia- y de la incipiente industria minera y siderurgica en la Inglaterra de los siglos XVI-XVII. Tengo que señalar que mantuve ciertas dudas en torno a la segunda parte de mi trabajo -no así respecto a la parte francesa- en la medida creciente en que se me hacía dificil encontrar un hilo conductor que me posibilitara desarrollar el tema de la industria inglesa durante estos siglos. Manejé, por tanto, la alternativa de la industriaCursiva siderúrgica que se desarrolla en el Pais Vasco durante ese período histórico, ayudado por una serie de artículos que encontré en los que se hablaba de las ferrerías en el norte de España. Sin embargo, al final he optado por la primera opción y mi labor de análisis se quiere centrar en la Francia mercantilista de Colbert, así como en la primera industria "pesada" de Inglaterra. Para ello, a la bibliografía consultada ya expuesta en su momento por Nicolás en la última memoria ha de añadirse -entre otras lecturas- :
Vázquez de Prada, Valentín. Historia económica mundial: de los orígenes a la revolución industrial
Epstein, S. R. Libertad y crecimiento. El desarrollo de los estados y de los mercados en europa, 1300-1750
Kellenbenz, Herman. El desarrollo económico de la europa continental (1500-1750)
Hill, Cristopher. La revolución inglesa. 1640
De la Reforma a la Revolución Industrial. 1530-1780
de Vries, Jan. La economía de Europa en un período de crisis. 1600.1750