lunes, 9 de noviembre de 2009

Trabajo de Hª Economica. Las fábricas.

Desde este blog, y en vista que he llegado tarde a la publicación por parte de Darío de su memoria semanal, podéis acceder al borrador de la introducción que estoy trabajando para la parte que me corresponde en el grupo de trabajo "Industria":

1. FUNDAMENTACIÓN Y OBJETIVOS

Fundamentación

Entre los siglos XV y XVIII se desarrolla el período que muchos historiadores como el de la marcha hacia la imposición del sistema capitalista. En su transcurso, el fenómeno se manifiesta de manera no homogénea en la Europa Occidental, tanto en la esfera económica como en la política, lo que ha permitido postular la existencia de diversas vías para esa transición.

La superación de la primera crisis feudal con el progresivo cambio acaecido en las tareas del campo y la creciente migración hacia las grandes ciudades europeas, que cada vez demandaba más mano de obra, tuvo resultados sociales opuestos y, aunque las vías transitadas fueron diferentes, a la larga produjeron un vuelco de formas de la economía doméstica y tradicional hacia una economía de mercado, trayendo consigo un cambio en las relaciones sociales de producción así como la subsiguiente cristalización y reforzamiento de aquéllas. A su vez, el desarrollo de las fuerzas productivas y la tendencia al cambio en las relaciones de producción exigían nuevos cauces para el aprovechamiento de una mano de obra acrecentada, tanto en el mundo rural como en el urbano. Pero será el mundo rural donde se sienten las bases de una penetración del capital en la producción, hasta entonces no desarrolladas y del mercado capitalista. Todo ello potenciará también las formas de intercambio precedentes, dando un impulso inédito al crecimiento del capital mercantil y a la circulación, otorgando nueva significación a la expansión conquistadora que se realiza todavía, al menos parcialmente, bajo la lógica de un orden feudal.

La puja por el aprovechamiento de las nuevas condiciones sociales tuvo como correlato cambios en las relaciones de dominio y la aparición de nuevos agentes sociales. El resultado de estas pujas dará lugar a la concreción de dos modelos políticos: el de las formas absolutistas y el de las formas no absolutistas de poder. Los caracteres y naturaleza de estas formas están siendo hoy objeto de debate entre diferentes corrientes historiográficas, que cuestionan una imagen tradicional que de ellas nos dio la historiografía anterior a la segunda mitad del siglo XX. Desde este particular punto de vista, conviene señalar que existe acuerdo en la historiografía moderna respecto al punto de inflexión que significan dos movimientos modélicos: las revoluciones inglesas del siglo XVII y la revolución francesa. Dos hitos históricos que marcan el paso de formas políticas corporativas a otras progresivamente individualistas, detectables no sólo en la acción política sino también en el surgimiento de la opinión pública, sino en la subsiguiente transformación de las relaciones de producción y en lo que se conoce como génesis de la protoindustria. En este estado de cosas, el productor se encuentra separado de sus medios de producción (Verlagssystem) y se traduce en una embrionaria organización de la producción manufacturera por el capital, que marcan los límites de la protoindustrialización.

A partir de aquí veremos una progresivo desarrollo de las fuerzas productivas, y el importante papel que juega el Estado en los procesos de acumulación interna con vista a propiciar un auge tanto de los mercados nacionales como internacionales. Tal y como señala Hermann Kellenbenz: “La expansión ultramarina llevó consigo una expansión del comercio internacional, mientras que le aumento de población y otros factores estimularon también los mercados interiores”. Efectivamente, el Estado absolutista va a crear una serie de industrias cuyo fin es proveer el mercado interno, protegiendo empresas particulares e impulsando la creación de otras. Como ejemplo de estas innovaciones es la política que intenta llevar Colbert en Francia, con créditos, franquicias para determinados impuestos, subvenciones, reducción de los intereses de préstamo al 5%, libertad para despedir trabajadores, etc. En concreto, se rompió con la rigidez del corporativo sistema laboral francés de la época, favorecido todo ello por el aumento de la población y la consiguiente mayor disposición de mano de obra. Otros aspectos que caracterizan este período, es la prohibición de la emigración de obreros así como el intento por atraer a oficiales extranjeros con sus familias, aprendices y herramientas. Creó manufacturas reales, empresas con producción controlada por el Estado donde se imparten enseñanzas técnicas y se nombran intendentes e inspectores cuya función será la de fijar precios y analizan calidades de los productos.

Hay que decir que Colbert es el cerebro que se encuentra tras el desarrollo de las fábricas, y que está dirigido a limitar las importaciones. El cristal y los espejos de Versalles son fabricados por vidrieros en el Faubourg Saint Antonie, cuya fábrica, fundada en 1665, emplea a doscientas personas, muchas de ellas venecianas. Más tarde se convertiría en la fábrica de Saint Gobain. En parte, el crecimiento de la productividad se produjo por la aplicación sistemática de nuevos conocimientos tecnológicos y gracias a una mayor experiencia productiva, que también favoreció la creación de grandes empresas en unas áreas geográficas reducidas. En la Revolución Industrial del siglo XIX, se va a observar el modo en que toda esta incipiente estructura del proceso protocapitalista va a tener su correlato en una mayor urbanización y, por tanto, en los procesos migratorios desde las zonas rurales a las zonas urbanas. Se puede afirmar, por tanto, que los cambios más importantes afectaron a la organización del proceso productivo sobre la base de una nueva tecnología: la fuerza hidráulica. Así, el filósofo inglés Francis Bacon (1561-1626) destacó los oficios serían más eficientes empleando métodos científicos y todo ello redundaría en provecho total de la humanidad.
Queremos destacar que este trabajo va a girar sobre la irrupción de las primeras fábricas, en el sentido que hoy en día le damos al término, en dos de las grandes potencias comerciales y económicas durante los siglos XVI y XVII, pues en ellos se encuentran las raíces de la Revolución Industrial a través de los cambios tecnológicos que se producen en este período y que adquirirá su impulso definitivo con el inicio del siglo XIX.


Antonio Arias

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