miércoles, 20 de enero de 2010

Agricultura en Inglaterra

En las clases más recientes nos ocupó el tema de la agricultura inglesa con sus consecuentes implicaciones teóricas que, como viene siendo habitual, dan pie a un nuevo debate historiográfico. En este sentido, veremos dos posiciones encontradas: por un lado los apologistas de este fenómeno en tanto que elemento clave en la sempiterna discusión sobre la transición del feudalismo al capitalismo (destaca por su interés a este respecto la obra de Kohachiro Takahashi), corriente, cómo no, encabezada por la escuela marxista inglesa; frente a esta línea tan difundida ha surgido una creciente oposición que se ha encargado de destacar los puntos flacos de la primera. Por mi parte, trataré de conducir mi discurso entre el panegírico y la diatriba, sin que ello obste para que mis consideraciones a favor o en contra de determinados argumentos se dejen entrever en momentos puntuales.


(Imagen: "Rape Threshing", 1813, de Robert Havell en New York Public Library)

El marcado carácter de excepcionalidad de la agricultura inglesa viene dado por el fenómeno de los enclosures o cercamientos. Ya adelantábamos a modo de introducción en el párrafo precedente, que la historiografía marxista alude a esta particular modalidad de tenencia de la propiedad, imbuyéndola de un recurrente determinismo, a fin de explicar el paso hacia el capitalismo, todo ello en razón a una mejora significativa de la productividad que habilita a la Gentry para invertir sus ganancias en la industria incipiente.

Los enclosures tienden a definirse dentro del marco cambiante de la agricultura de autoabastecimiento a la de mercado, especializada ésta en productos que redunden en un mayor beneficio pero que implica, no obstante, la necesidad de comprar el monto restante de artículos básicos. Una vez completada la imitación del modelo holandés, como señala Feliu i Montfort, la siguiente etapa se caracteriza por el cambio estructural obrado por las enclosures, definido por:

“1. La preocupación por el progreso agrario, expresada en multitud de libros, panfletos y sociedades agrarias.
2. Los procesos de selección de semillas y de animales reproductores.
3. La introducción de rotaciones de cultuvos, con la inclusión de leguminosas y forrajes [...].
4. La disminución del barbecho hasta su eliminación.
5. La inversión de capitales en la mejora de los campos.”

(Feliú i Montfort, 2007; 86)

Según el autor, esto ocasionó un aumento del espacio cultivado, de los rendimientos y de la productividad. Se abría además la posibilidad de ceder las tierras al ganado cuando se hacían difíciles de trabajar y, en sentido inverso, se permitía la roturación temporal de antiguos terrenos de pasto. Con todo, el aspecto más reseñado es el de la llamada explotación convertible (convertible husbandry), referido a la evolución de tierras labradas o de pasto en función de las fluctuaciones en los precios relativos de los cereales y productos ganaderos. Pero para un correcto funcionamiento de este método eran precisas una inversión de capital considerablemente alta, una capacidad empresarial, y la posesión de fincas grandes. Es aquí cuando entra en juego la Gentry, que ya venía protagonizando ese proceso de concentración de la propiedad, fenómeno previamente catalizado al hacerse los señores con reservas importantes tras la Peste Negra. Pero como bien sabemos, el episodio más reciente e importante de concentración de la propiedad es el que pretendemos analizar, el enclosure, que supone “la eliminación de la agricultura tradicional, comunitaria, encaminada al autoabastecimiento y a producir todo aquello que la comunidad pudiese necesitar, tanto a través de tierras cultivables de propiedad individual como de las tierras comunales, y su sustitución por la agricultura capitalista, como de explotaciones cerradas [...] de propiedad absoluta y de explotación sin constricciones.” (Feliu i Montfort, 2007; 87).

Feliu destaca además 4 tipos diferentes de enclosure, pormenorizados por orden de aparición aunque advirtiendo que en muchas ocasiones coexistieron: Señorial, tras la Peste Negra y la Reforma anglicana fundamentalmente; Particular, entre propietarios de parcelas contiguas; Voluntaria, por parte de la comunidad del pueblo; Parlamentaria, la más conspicua, incrementando al máximo las diferencias estructurales de la propiedad.

Por su parte, Mark Overton se encarga de recordar que los historiadores de la economía de la primera mitad del siglo XX distinguían 2 períodos más amplios de cercamientos, “Tudor enclosures (covering the late fifteenth and the sixteenth centuries) and parliamentary enclosures of the eighteenth and nineteenth centuries” (Overton, 1996; 148). En la obra citada, invoca también las revisiones cronológicas que refería Feliu, centrándose a su vez en las parlamentarias, que lógicamente resultan ser las mejor documentadas. Además, proporciona una gran cantidad de datos tabulados y cartografiados que considero muy útiles a la hora de acompañar las explicaciones. Buen ejemplo de ello, y de especial pragmatismo en lo relativo a nuestro tema, son los siguientes mapas que muestran la superficie de los open-fields en torno a los años 1600 (a) y 1700 (b) respectivamente.


(Fuente: Overton, 1996; 151)

Con ello podemos formarnos una idea lo bastante precisa de cómo el sistema de enclosures gana progresivamente terreno a los open-fields, particularmente en la parte más oriental de la isla, donde la predominancia de estos era abrumadora. Pero para una interpretación correcta de la fuente, debemos tener en cuenta que muchas partes de Inglaterra no experimentaron el proceso de cercado en la Edad Moderna debido a que en 1500 alrededor del 45% del país ya lo estaba. A esto me gustaría añadir algunas cifras muy reveladoras en relación al cambio operado en el siglo XVII, tomando como paradigma los casos de Durham y Leicestershire:


(Fuente: Overton, 1996; 149)

Overton realiza una advertencia final tras indicar que las diferencias regionales fueron significativas a efectos cronológicos y es que, en muchos casos, las fechas dadas antes del año 1800 no pueden ser consideradas del todo fiables. Hay que decir también que a pesar de que el cambio más violento se dio en el XVII, hay pleno consenso al designar el enclosure parlamentario como el más importante por la convulsión estructural que implicaba.

Pero evidentemente, no todas las interpretaciones muestran el enclosure como un sistema tan benigno, y sus detractores se cuentan desde su mismo surgimiento entre algunos de sus coetáneos. El clérigo John Rous, cronista e historiador, sostuvo su particular cruzada en el siglo XV. Su propósito, arguye Antonia Gransden, “was not only to stimulate opinion against enclosures and shame the enclosures into reptance, but also to persuade the king to remedy the evil by legislation.” (Gransden, 1996; 317). Pero las críticas no son exclusivamente de carácter visceral, existen otras más guiadas por la razón que por la intuición, sobre todo en un ámbito más reciente y en la línea de oposición a la historiografía marxista acerca de la cual dábamos unas pinceladas al comienzo del presente escrito.

Robert C. Allen, es categórico al desdeñar los enclosures como elemento generador de un aumento de la productividad, denunciando que se ha efectuado una asociación gratuita y, por ende, inválida, que da como resultado la ascensión a nivel sintomático del enclosure en un contexto de despegue económico. Si, como él dice, “the yield figures show that open field villages had accomplished almost all of the productivity growth achieved by enclosed villages [and] the studies of yields correlate well with the aggregate estimates of output increase, which show negligible growth during the period of parliamentary enclosures” (Allen, 2005; 27), entonces se colegirá necesariamente que el enclosure por sí solo poco tuvo que ver en dicho incremento. En su lugar, Allen propone las innovaciones técnicas como principal motor de cambio, algo en lo que coincide Daunton, quien sugiere que ambos elementos son agentes causantes que participan del aumento de los rendimientos.


BIBLIOGRAFÍA

Allen, R. C. “Landlords and Economic Development in England, 1450-1800” en: Janssens, Paul y Yun Casalilla, Bartolomé, (eds.) European Aristocracies and Colonial Elites, Ashgate Publishing, Burlington, 2005, pp. 25-37.

Feliu i Montfort, Gaspar, Introducción a la Historia Económica Mundial, Universidad de Valencia, Valencia, 2007.

Gransden, Antonia, Historical Writing in England: c. 1307 to the early sixteenth century‎, Routledge, London, 1996

Kohachiro Takahashi, Del Feudalismo al Capitalismo. Problemas de la Transición, Barcelona, Ed. Crítica, 1986

Overton, Mark, Agricultural Revolution in England: the transformation of the agrarian economy 1500-1850, Cambridge University Press, Cambridge, 1996

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