miércoles, 20 de enero de 2010

EL COMERCIO EN LA EDAD MODERNA: EL ÁMBITO ATLÁNTICO

 

RUTA: SEVILLA-ACAPULCO-MANILA

Uno de los sectores económicos más importantes de la Edad Moderna,  fue el comercio. Podemos dividir, de grosso modo, en tres las grandes áreas donde se desarrollaba la actividad mercantil del viejo mundo: El área Báltica, el área Mediterránea y el ámbito Atlántico. Todas sufrieron importantes transformaciones y mantuvieron una intensa actividad durante los siglos modernos; sin embargo, por su complejidad, por su extensión, por su espectacularidad, y sobretodo por el alcance que suponía para la economía mundial, podemos afirmar que el comercio atlántico fue uno de los sectores más dinámicos de la economía moderna.

RUTA: SEVILLA-ACAPULCO-MANILA

¿Porque un buen numero de historiadores destacan la importancia del comercio "transoceánico", frente a otros espacios geográficos? ¿No podría haber sido acaso, el Mediterráneo con sus siglos y siglos de existencia y de mayor tradición mercantil, el llamado a ser el gran protagonista de esta actividad económica en la Edad moderna? ¿Qué motivo el gran esfuerzo y la gran movilización de hombres y mercancías, a través de rutas tan largas, costosas y peligrosas, siendo ya bien conocidas, los limites de la actividad debido a las múltiples trabas políticas, económicas, logísticas, etc.? ¿Fueron realmente significativas, todas estas cuestiones para el conjunto de la vida económica de las sociedades modernas?

Tampoco, debemos pensar que el comercio Mediterráneo era inexistente y que había desaparecido por culpa del comercio transoceánico. Mas bien podemos hablar de un desplazamiento del protagonismo comercial que no por ello quita el papel importante que representaba el mediterráneo, no solo ya desde un punto de vista económico, sino también cultural. Recordaba Joseph Pérez las ideas de Pierre Chaunu, cuando éste hablaba de los descubrimientos del siglo XV, indicando que estos habían sido motivados por el:

encuentro y la colaboración de dos culturas: la mediterránea que aporta sus tradiciones, sus necesidades y exigencias (Génova, más que Venecia, Andalucía) y la atlántica con la experiencia de los pescadores de Portugal, Galicia y el Cantábrico[1]

A pesar de lo muy llamativo que nos puede resultar esta cuestión, no debemos pensar que el comercio transoceánico se convirtió en exclusiva en el gran motor económico que tiraba del carro de la industria. Todo lo contrario, las mercancías que llegaban a los grandes puertos, donde se aglomeraban gran cantidad de navíos con la vista puesta en el atlántico, eran apenas un mínimo de lo que se producía. Recordemos que buena parte de la producción, estaba dedicada al autoconsumo, otra parte mucho menos importante iba a parar al comercio local y regional, y el restante, bastante poco, tenía como destino, el comercio nacional e internacional[2]. 

Vicente Algueró sostiene, que está actividad era capaz de generar "las mayores perspectivas de inversión y beneficios"[3], dado que los productos que allí se comerciaban eran de tan alto valor, que se podía esperar de ellos grandes ganancias. Sin embargo, el recurso al monopolio del comercio indiano, por parte de la monarquía hispánica, no le supuso tales beneficios, ya que gran parte del capital que lo controlaba era extranjero, relegando el papel de la corona castellana a la de intermediaria. No es de extrañar, por ello, que puertos de gran importancia como el de Sevilla, estuviera controlado por el capital genovés[4].

El Archivo de Indias de Sevilla, situado en la antigua Casa de la Lonja de Mercaderes construida en el siglo XVI.

A pesar de la experiencia de los comerciantes en el trafico de mercancías, la magnitud del comercio con las Indias resultaba un elemento novedoso, que hacia necesaria la creación, cuando no adaptación de los instrumentos necesarios para poder acometer la empresa. La Casa de Contratación de Sevilla, sería una de las salidas a esta situación. Ésta se ocupaba de todo cuanto fuera necesario para realizar el comercio con las Indias, tales como la preparación del viaje, la elaboración de mapas, la organización de las flotas, etc., siendo fundamental además, para el desarrollo de la ciudad hispalense, que se convertiría en el gran puerto del comercio internacional, hasta ir siendo desplazado paulatinamente por el Cadiz.[5]

 

BIBLIOGRAFIA

GONZALEZ ENCISO, Agustín [et al.] "Historia económica de la España moderna". Actas, Madrid, 1999

CERVERA DE LA CHICA, Pascual  "El puerto de Sevilla y el comercio atlántico (algunos aspectos y reflexiones)". Orbis incognitvs: avisos y legajos del Nuevo Mundo. Homenaje al profesor Luís Navarro García coord. por Fernando Navarro Antolín, Vol. 2, 2007, págs. 175-180

PEREZ, Joseph.  "El Mediterráneo en la Historia", Revista d'historia medieval, 1131-7612, Nº 6, págs. 19-32

 

 


[1] Joseph Pérez, El Mediterráneo en la Historia, Revista d'historia medieval, 1131-7612, Nº 6, 1995 p. 23

[2] Algueró. En Historia económica de la España Moderna,  Actas, Madrid, 1999. 129

[3] Ibídem 129-130

[4]Cervera de la Chica, Pascual  "El puerto de Sevilla y el comercio atlántico (algunos aspectos y reflexiones)". Orbis incognitvs: avisos y legajos del Nuevo Mundo. Homenaje al profesor Luís Navarro García coord. por Fernando Navarro Antolín, Vol. 2, 2007, p. 176-177

[5] Algueró, "Historia Económica",  p.151




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