lunes, 25 de enero de 2010

LAS REVOLUCIONES INGLESAS



Debido a la referencia la pasada semana a las Revoluciones Inglesas he considerado apropiado añadir una entrada con un breve repaso por este acontecimiento para tratar de explicar el fortalecimiento del parlamento y de la gentry.

Debemos comenzar este análisis refiriéndonos al cambio dinástico. En 1603 muere Isabel I Tudor sin descendencia, lo cual supone la llegada de los Estuardo, quienes reinaban en Escocia, a la corona inglesa.

Jacobo I Estuardo fue el primero de la nueva dinastía y, si bien su reinado estuvo salpicado por algunos incidentes con el Parlamento, supo mantener a raya su carácter absolutista negociando y en ocasiones cediendo ante el Parlamento. Cuando muera en 1625 será su hijo Carlos I Estuardo quién le suceda.

Si su padre había sabido negociar con el Parlamento Carlos I se mostrará mucho más absolutista y sus prácticas le llevaran al enfrentamiento directo con el Parlamento, a una guerra y a su propia ejecución.

Tras unos primeros tres años, marcados por los fracasos militares y en las negociaciones con Francia e Inglaterra, en 1628 Carlos I se enfrentará al primer asalto contra su autoridad. Convocado el Parlamento para tratar el probema económico, los parlamentarios se enfrentarán al rey y a su abuso del poder, exigiéndole la firma de la Petición de Derechos[1] , algo a lo que inicialmente el monarca se negaría, pero finalmente se ve obligado a aceptar para obtener el dinero que necesitaba.

Además en este mismo año es asesinado el duque de Buckingham, lo que supondrá para el rey la pérdida de su principal aliado, consejero y apoyo.

Los enfrentamientos con el Parlamento por suestiones económicas llegarían a tal punto que el rey disolvería al mismo y gobernaría durante once años sin él. Durante este periódo Carlos I tuvo que apoyarse en el conde de Strafford, quien le ayudaría a obtener todos los recursos económicos necesarios sin tener que convocar el Parlamento. Para ello recurrirían a antiguas leyes y derechos feudales del rey.

Sin embargo a pesar de la forzosa paz con Francia y España para minimizar gastos, Carlos I se enfrentó a un problema dentro de sus propias fronteras. Las intenciones de su política religiosa de crear un episcopado y extender en Escocia el Prayer Book, llevarían a la reaparición de la Covenant y al levantamiento en armas de los escoceses, que pretendían llegar hasta el rey en Londres. Este levantamiento en armas fue posible porque en Escocia la nobleza y la Gentry no estaban desmilitarizadas y en 1638 pudieron organizarse.

En esta situación el rey se vio obligado en 1640 a convocar el parlamento para conseguir más recursos, que le permitiesen formar un ejército y frenar a los escoceses, algo que le estaba resultando muy difícil, sin embargo el Parlamento preferirá discutir sobre los largos once años de abuso del monarca y Carlos I se verá obligado a disolverlo. Este es el llamado Parlamento Corto[2].

La derrota y la revuelta irlandesa obligarán al rey a convocar de nuevo el Parlamento[3] para obtener más recursos, sin embargo de nuevo se encontrará con su oposición y una serie de recriminaciones. El rey se encontraba asfixiado económicamente y deberá ir cediendo a las peticiones del Parlamento, entre ellas la ejecución de Strafford y de Laud, obispo de Canterbury.

Si la brecha era evidente, se acentuará cuando el rey entre con sus hombres armados en el parlamento para detener a una serie de parlamentarios que conspiraban contra la reina, católica. La consecuencia será la marcha del rey al norte, donde prepararía un ejército para enfrentarse al Parlamento. Hay que destacar la importante oposición al rey desde la gentry, quienes habían visto mermadas sus posibilidades por la política impositiva de Carlos I.

Las derrotas se sucederán entre los realistas y Carlos I optará por rendirse a los escoceses, quienes a cambio de una suma de dinero le venden al Parlamento, quienes (después de haberle pedido que elevara una súplica de perdón en varias ocasiones y ante la negativa rotunda del monarca absoluto) le decapitaron el 30 de enero de 1649.

Vendrá ahora un periodo liderado por Cromwell, conocido como la república inglesa. Aunque ciertamente Oliver Cromwell ejerció su poder de manera similar a la de un monarca, y aunque pretendió algunas reformas fracasaron . A su muerte en 1659 y tras la renuncia en 1660 de su hijo al cargo. Se reunirá un Parlamento de mayoría monárquica que traerá de vuelta al hijo de Carlos I: Carlos II.

Carlos II actuaría en la línea de su abuelo Jacobo I, y a pesar de sus convicciones y sentido absolutista, tendría en consideración las necesidades del estado. Durante su reinado otorgaría ciertos derechos civiles, como el Habeas Corpus.

Estuvo apoyado por los Tories en el Parlamento, no así por los Whig[4], quienes rechazarían al hermano del monarca, el duque de York como heredero al trono debido a su profundo catolicismo. Finalmente y a la muerte del rey sin descendencia en 1685 le sucede su hermano Jacobo duque de York.

Jacobo II era de un carácter mucho más autoritario y derogará algunos de los derechos promulgados por su hermano. Sin embargo inicialmente no hubo un especial rechazo a su gobierno, no obstante será la cuestión religiosa lo que precipite su caída y de comienzo a la Segunda Revolución Inglesa.

Su convicción católica le llevaría a bautizar a su hijo y a colocar obispos católicos en puestos de importancia. Estas acciones le ganarían la oposición incluso entre los Tories. Ante esta situación el Parlamento (incluidos los Tories), temiendo una dinastía católica, se plantea deponer al rey.

Finalmente en 1688 los nobles ingleses protestantes se ponen en contacto con Guillermo de Orange, Estatúder de Holanda y marido de María, hija de Jacobo II. Guillermo, quien tenía fama de anti-absolutista y anti-católico, aceptará la propuesta y se dirigirá a Inglaterra con una flota y un ejército. Cuando desembarque los protestantes, incluida Ana, la otra hija de Jacobo II se unirán a su causa. Jacobo II se verá acorralado y sin opciones, lo que le obliga a huir a Fracia, culmina así la Segunda Revolución Inglesa, que pone fin al absolutismo en Inglaterra y se ganó el nombre de La Revolución Gloriosa.

El absentismo de Guillermo de Orange, debido a sus asuntos en Holanda, fortalecerán la posición del Parlamento y su autonomía.

Para concluir, y enlazando un poco con lo comentado hoy en clase sobre la falta de modelos de la nueva historiografía, debido al gran relativismo, me gustaría plantear la cuestión de que quizás estas tempranas revoluciones inglesas sean, en parte, motivo de su desarrollo.

Como sabemos el resto de Europa vivirá sus revoluciones en el XVIII, y en algunas zonas de Europa persistirá el absolutismo hasta el XIX. Mientras tanto Inglaterra celebro su revolución en el siglo XVII, lo que le pone en clara ventaja respecto a los demás, pues es un paso que ya ha dado, y no es un paso pequeño, pues el absolutismo es freno para muchas reformas.

Volviendo a lo hablado en clase hoy: Los modelos están bien como referencia, pero solo como eso. Despues hay que corregirlos y adaptarlos al caso concreto. Ya que no en toda Europa hay un régimen Parlamentarista en el siglo XVII, ni una gentry que permite la permeabilidad social, ni un anglicanismo que tuvo como consecuencia la temprana desamortización en el siglo XVI … Tampoco en toda Europa puede producirse una revolución industrial como la inglesa.

Marcar una línea del parlamentarismo a la revolución inglesa es muy arriesgado y aunque pueda parecerlo no lo pretendo. Pero si creo que es un importante factor a tener en cuenta, como Inglaterra alcanza este sistema de forma tan temprana y controlada. Para los acontecimientos que vienen después, y que en el resto de Europa se vivirán más tarde y con distinta intensidad.




Nicolás Pozo

MILLER, J. The Stuarts. Hambledon Continuum. London, 2006
PHILLIPS, C. Kings and Queens of Britain. Hermes House. London, 2008
WOODWARD, E. Historia de Inglaterra. Alianza Editorial. Madrid, 1984.





[1] Una serie de medidas que restringían el poder real e impedía la carga fiscal sin aprobación parlamentaria entre otras cosas.
[2] De abril a mayo de 1640.
[3] Conocido como el Parlamento Largo, de 1640 a 1660, debido a que solo podía disolverse por la unanimidad de los parlamentarios.
[4] Disidentes del rey, puritanos, burgueses, con una ideología más liberal

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